Obesidad canina (1ª parte)

Perro obeso

La obesidad canina es una enfermedad crónica que conlleva ciertas alteraciones de las distintas funciones corporales y limita la longevidad de los animales. En los países desarrollados es la enfermedad relacionada con la nutrición, que con mayor frecuencia se encuentra en el perro, pero su tratamiento resulta eficaz.
La frecuencia de la obesidad de los perros atendidos en la consulta varía entre un 24% y el 44% dependiendo de los autores.

Factores de riesgo

  • La raza.
    Las predisposiciones raciales están vinculadas, en parte, a factores genéticos y especialmente, a la relación masa magra/masa grasa que determina las necesidades energéticas de mantenimiento: labrador 66/34, pastor alemán 78/22, braco alemán 82/18 y bóxer 85/15. Las razas no son iguales en cuanto al riesgo nutricional durante el crecimiento. Los excesos energéticos predisponen a los perros de razas pequeñas al sobrepeso mientras que, en las razas grandes, las afecciones ostearticulares suponen el principal riesgo. En los perros grandes, es frecuente que se dé una combinación de problemas articulares y sobrepeso al terminar el crecimiento.
  • Dibujo 2La genética.
    Un complejo sistema de factores determinados genéticos es responsable de mantener el equilibrio entre los aportes alimentarios y los gastos energéticos. Los mecanismos reguladores están especialmente bien adaptados para permitir la supervivencia en época de escasez de alimentos. Sin embargo, cuando abunda el alimento, como es el caso de los animales domésticos que viven en espacio limitado, parece que dichos factores ya no permiten mantener el equilibrio entre aportes y gastos y de ahí el aumento de la población de individuos obesos.
  • La edad.
    La frecuencia de la obesidad aumenta con la edad del perro y del propietario. Aparece solo en el 6% de los cachorros con edades comprendidas entre los 9-12 meses y asciende al 40% en los individuos adultos. El sobrepeso en el cachorro predispone a la obesidad en adultos.
  • La esterilización.
    La castración incrementa la frecuencia de la obesidad en machos y, especialmente, en hembras este riesgo aumenta el doble frente a las no esterilizadas.
    Se puede prevenir que el riesgo aumente tras la esterilización recurriendo a medidas alimentarias estrictas y a una actividad física regular.
  • Los tratamientos contraceptivos.
    Está ampliamente documentado en la perra, el aumento de peso como consecuencia de la administración de conceptivos.
  • Enfermedades endocrinas.
    La obesidad puede estar asociada a ciertas enfermedades endocrinas como la diabetes y el hipotiroidismo y secundaria al hiperadrenocorticismo.
  • Sedentarismo y falta de ejercicio.
    Es un factor primordial en el desarrollo de la obesidad. Sin embargo, es imposible determinar la obesidad es la responsable de una limitación de la actividad física o si la falta de ejercicio es la que constituye uno de los factores responsable responsables de la misma. El ejercicio físico es un método efectivo para prevenir la obesidad.
  • Tipo de alimentación.
    Se han identificado claramente las siguientes causas alimentarias: aportes alimentarios que no tienen en cuenta las necesidades energéticas (“el perro come todo lo que se le da”), y los suplementos en forma de golosinas o complementos no contabilizados entre los aportes energéticos. También predispone a la obesidad el suministro de alimentos muy palatables, ricos en grasas y carbohidratos fácilmente asimilables. Un factor de riesgo innegable es la alimentación ad libitum, que conlleva a un exceso de energía. En el perro, los alimentos altamente digestibles, pobres en fibras alimentarias y con la energía muy concentrada, pueden ser los responsables de la ganancia de peso. A diferencia de lo que a menudo se piensa, la división de las comidas de una ración diaria adaptada no favorece la obesidad en nuestras mascotas.

Patologías asociadas a la obesidad.

  • Disminución de la longevidad.
    Se ha demostrado claramente que el sobrepeso influye de forma negativa en la longevidad del perro.
  • Enfermedades osteoarticulares.
    El exceso de peso predispone a los animales de todas las edades a una patología locomotora. En el caso de los cachorros de raza grande en crecimiento, el sobrepeso unido a una sobrealimentación origina la aparición de varios problemas ortopédicos o revela una displasia de cadera. Los sistemas de los problemas osteoarticulares asociados con el sobrepeso se observan, generalmente, a partir de los 6 meses. En muchos casos las lesiones son irreversibles.
  • Intolerancia al esfuerzo y problemas cardiorespiratorios.
    El aumento del peso del perro viene acompañado del aumento del ritmo cardiaco, del volumen ventricular, de la presión sanguínea y del volumen plasmático. Los perros obesos en algunas razas son más susceptibles que los no obesos a presentar un golpe de calor como consecuencia de un aumento de la temperatura exterior.
  • Diabetes Mellitus.
    El modelo de perro sobrealimentado con una ración rica en lípidos ha sido ampliamente utilizada para estudiar el síndrome de la resistencia a la insulina. De hecho, cuando se induce a la obesidad en el perro, por ejemplo alimentándole ad libitum con una ración rica en grasas, se desarrolla progresivamente una resistencia a la insulina, la cual está asociada con un aumento de la adiposis.
  • Disminución de defensas.
  • Incontinencias y cálculos urinarios.
  • Neoplasias.
  • Problemas en piel.
  • Inconvenientes para realización de cirugías.

Reversibilidad de los problemas asociados a la obesidad.

La intolerancia al esfuerzo, la inactividad, los problemas locomotores y respiratorios se atenúan e incluso pueden llegar a desaparecer por completo tras la pérdida de peso. Lo mismo sucede con ciertos problemas del ritmo cardiaco.
Recientes estudios han demostrado la reversibilidad de los principales problemas metabólicos, especialmente la resistencia a la insulina y de las alteraciones del metabolismo lipidico.

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